Esta obra original de gran formato, fechada en 1979, representa un giro expresivo en la producción de Jordi Flotats, alejándose de la ligereza etérea de sus "Tres Gracias" para adentrarse en un estudio de la anatomía cargado de fuerza y contraste. En esta composición, el artista explora la interacción de dos figuras femeninas mediante un lenguaje visual donde la línea y la mancha de color dialogan en una tensión vibrante.
Como se observa en la imagen, el autor abandona la paleta de turquesas para abrazar una gama de tierras y ocres que definen el volumen de los cuerpos. Sin embargo, el elemento disruptor y magistral de la pieza es la "atmósfera" o aura en un rojo carmín intenso que envuelve a las figuras, ejecutada con un trazo de cera enérgico y gestual. Esta elección cromática no solo aporta profundidad tridimensional, sino que infunde a la obra un carácter apasionado y mediterráneo, muy propio de la madurez de la vanguardia catalana de finales de los setenta.
La precisión del contorno a tinta, firme y seguro, demuestra una vez más el virtuosismo técnico de Flotats en el dibujo del natural. La superposición de las siluetas crea un ritmo visual de entrelazamiento que convierte este estudio en una pieza de una gran carga simbólica y plástica.